Lección 12: La obra del Espíritu Santo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 16:8-11; Romanos 5:10; Hebreos 4:15, 16; 1 Pedro 5:8, 9; 1 Juan 5:12, 13; Salmo 31:24.

PARA MEMORIZAR:
“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom. 15:13).

AL LLEGAR AL CIERRE DE NUESTRO ESTUDIO de este trimestre, sobre el Espíritu Santo y la espiritualidad, nos enfocaremos en una más de las obras decisivas del Espíritu, que aún no ha recibido nuestra atención.

Cuando Jesús anunció a los discípulos que iría al Padre, prometió enviarles al Espíritu Santo. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

Según Jesús, el Espíritu Santo es un parakletos; es decir, un “ayudador”, o “consolador”, o un “abogado” que intercede por nosotros. Al mismo tiempo, Jesús también anunció la obra que este abogado llevaría a cabo: Él “convencerá” al mundo con respecto al pecado, la justicia y el juicio (Juan 16:8).

Durante esta última semana, estudiaremos con más detalle esta obra específica del Espíritu Santo, y cómo está relacionada con otros dos aspectos importantes de su ministerio en nuestro favor: nuestra seguridad de la salvación y la gloriosa esperanza que impulsa nuestra vida como discípulos de Jesucristo.

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