Lección 3: Un real sacerdocio

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Pedro 2:1-3; Hebreos 4:12; 1 Pedro 2:4-8; Isaías 28:16; Éxodo 19:3-6; 1 Pedro 2:5, 9, 10.

PARA MEMORIZAR:
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).

INMERSO COMO ESTABA EN LA CULTURA, la religión y la historia judías, Pedro se refiere a los cristianos a los que escribe como una “nación santa, pueblo adquirido por Dios”. Al hacerlo, está tomando el lenguaje del Pacto, que el Antiguo Testamento utiliza para referirse al antiguo Israel, y lo aplica aquí a la iglesia del Nuevo Testamento.
Y con razón: los creyentes gentiles en Jesús habían sido injertados en el pueblo del Pacto de Dios; ahora también ellos son partícipes de las promesas del Pacto. “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti” (Rom. 11:17, 18).
En los pasajes para esta semana, Pedro señala a sus lectores la sagrada responsabilidad y el llamado elevado que tienen como pueblo del Pacto de Dios, aquellos que (en el lenguaje de Pablo) han sido injertados en el olivo. Y, entre esas responsabilidades se halla la misma que tenía el antiguo Israel: proclamar la gran verdad de la salvación ofrecida en el Señor.

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